Hoy me pregunté por qué tengo la necesidad de ser feliz, rasgo tan particular de mi personalidad desde siempre, que en lo que a mi respecta, está basada en valores que hoy ya son intransables para mi.
Recuerdo que tenía 7 u 8 años, estaba en el estadio del Colegio Alemán de Temuco después de una competencia, en la que había sacado el 3º lugar. Bajándome del estrado y entre la celebración de tal jolgorio, mi padre me toma de su brazo y me hace mirar hacia el cielo, una bandera de color rojo, flameaba muy elegantemente. Recuerdo nítido ese momento, como alejado del ruido, sin espacio, tiempo, ni lugar, sólo existíamos él y yo con los ojos puestos en esa bandera cristalizados en la ilusión de felicidad. Entonces él me dice: “Paulita, nunca se te olvide el espíritu del deporte, te va a servir siempre y para todo en la vida, lo dicen las 4 F de esa bandera y que quieren decir, Frisch, Frei, Frohlich, Fromm (algo así como: vivo/sano, libre, feliz, espiritual/piadoso), ese instante quedó plasmado en mi alma para siempre.
Fue desde entonces, en los miles de momentos que me ha presentado la vida que pude empezar a descubrir lo que era sentir/vivir esto que mi padre me había querido enseñar.
Recuerdo también cuando íbamos al Volcán Villarica a esquiar, que no tenía andariveles, hace mucho tiempo por supuesto, y subíamos cuesta arriba a pie, con los esquíes en el hombro y marchando hacia arriba contando eins, swei, drei (un, dos, tres)…al llegar a la cima, listos para comenzar la aventura de deslizarnos como pájaros sobre la nieve, yo cantaba con los brazos abiertos ante ese tremendo despliegue de naturaleza “die gedanken sind frei” (algo así como: “los sueños son libres”)…no lo he olvidado jamás, no sólo la imagen que se me viene a la cabeza de ese momento, del paisaje majestuoso, si no del aire que entraba por mis sentidos oxigenando mi espíritu y regalándome mucha paz.
Es así como me surge la respuesta espontánea de que fue mi padre quien me enseñó a buscar incansablemente la felicidad, a quien le agradezco infinitamente, ya que bastante hizo con darme la vida y encima me regala con el legado de ser feliz.
A mi padre, mi amigo, a quien amo con el alma y a sus 75 años de vida, recién cumplidos….GRACIAS PAPÁ!
Nota: Texto de la "Deutscher Turnerbund" (Asociación Alemana de gimnasia) la fundo en 1811 Friedrich Ludwig Jahn y su símbolo era una runa nórdica ligada al sol, convertida en Turnerkreuze, cuatro "F" que representaban los valores Frisch, Frei, Frohlich, Fromm (algo así como:vivo/sano, libre, feliz, espiritual/piadoso) y que no tenia nada que ver con la swastika de los NS.



No hay comentarios:
Publicar un comentario