jueves, 16 de octubre de 2008

La infancia, el circo y la magia de vivir

Parada allí, con mi alma subí junto al trapecista que de un soltar de manos hizo su pirueta más audaz, un aplauso espontáneo surgió del público, agradeciendo la hazaña y esperando al próximo. Nos envolvió la música, las luces y una mujer mariposa de piernas largas, vestida preciosamente con tules de colores que volaba al viento con alas de sueños, nos invitaba a seguir allí…y yo seguí.
Todo esto, provocó que rescatara en un segundo la magia que desde niña siento de vivir, recordé el anhelo de ser amiga de Alicia en el país de las maravillas, de ayudar al Principito con el dibujo de la boa y el sombrero, por fin sentí la risa que me provocaban las cosquillas en mi estómago, cuando me subía a la calesita de Rosario, la cuidad donde nací, e incluso logré llegar hasta la orilla de la playa en un nuevo intento junto a Juan Salvador Gaviota y no tuve miedo de seguir.

Tanto fue lo que recibí de este maravilloso espectáculo, que me incitó a escribirlo para compartirlo con ustedes...en un intento de conectarlos con su propia magia de vivir.



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